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viernes, 12 de agosto de 2011

Afilando el hacha

Estimados lectores:

Quiero compartir con ustedes la parábola del leñador y su hacha que aún y cuando es conocida por más de alguno, siempre debe estar presente en nuestra actitud de vida. Espero refresque nuevamente su memoria y los que aún no la conocían la hagan suya en adelante.

Cierto día, un hombre vagaba por un frondoso bosque -alejado de las situaciones banales de la vida-, respirando el fresco aire del ambiente, a lo lejos; el verde de los pinos hacía gala de color y la naturaleza lucía esplendorosa.

A pesar de la tranquilidad que se expresaba en la creación de ese maravilloso paisaje, un sonido a lo lejos llamó poderosamente su atención, al inicio, el golpe se escuchaba metódico, con compases y conforme se iba acercando para investigar que era, el golpeteo iba in crescendo, adquiriendo tonalidades dramáticas y desenfrenadas.

Al llegar al punto de donde provenían los sonidos, se percató de la desesperación de un hombre que con su hacha trataba de derribar un frondoso pino sin mucho éxito. Era tal la desesperación de aquel pobre hombre, que el viajero trató de mitigar la molestia del leñador iniciando un diálogo en pos de su tranquilidad.

¿Qué haces, estimado leñador? -pregunto en un tono afable-, ¡No me distraigas!, ¿qué no ves que pierdo tiempo en la charla? ¡Debo derribar este pino a como de lugar¡, nuevamente el viajero, le preguntó: ¿Cuantos golpes llevas en el intento?, la respuesta del leñador fue: ¡cientos! -con voz de cansancio y enfado- y no veo para cuando terminar mi labor.

Al percibir la desmotivación del leñador, el viajero le solicito revisar el hacha comentando lo siguiente: Estoy convencido de que si "afilas el hacha" podrás obtener mejor resultado. Absorto por la sugerencia y en actitud de incredulidad, el leñador le espetó: ¿Qué sabes tu de la "técnica"? ¿Esto que me sugieres me podrá servir?, ¡Por supuesto! -contesto el viajero- observa y descansa mientras "afilo tu hacha".

Pasaron alrededor de 15 minutos para realizar el proceso sugerido. Cuando estuvo lista el hacha, el viajero la entregó al leñador y lo invito a continuar con su labor convencido de que obtendría mejores resultados. Presto a seguir con el objetivo y una vez descansado, el leñador con fuerzas renovadas y confianza en su nuevo amigo, asestó sus mejores golpes y derribó en tres intentos aquél majestuoso pino. Agradecido por el sabio consejo de su nuevo amigo, lo invitó a su casa para cenar con su familia y la amistad en adelante; fue el común denominador de estos personajes.

Pues bien estimados lectores, el leñador somos cada uno de nosotros, el hacha nuestra iniciativa y actitud en la vida, el viajero es la capacitación que debemos procurarnos día a día para con ello, tener los elementos suficientes para llevar a cabo nuestras labores y actividades cotidianas con una mayor eficiencia, sin demoras, sin reprocesos.

"Afilar el hacha" es detenernos en la vida para tomar un curso de capacitación/actualización, aprender nuevas técnicas que nos permitan tener eficiencia y calidad en nuestras labores, en increíble que a pesar de que la capacitación es una herramienta efectiva de crecimiento personal y laboral, la mayoría de las personas la considere como una "pérdida de tiempo" y deje pasar la maravillosa oportunidad de superarse como seres humanos.

Detengan sus actividades "15 minutos" para adquirir el conocimiento y/o habilidades para la siguiente labor, de lo contrario su "hacha" permanecerá "chata" sin filo y en éstas épocas de gran competencia y diversidad de servicios, los mejores preparados son los que tienen las mejores oportunidades de crecimiento.

¡Prepárense para los nuevos retos de la profesión y de la vida, "afilen" su hacha!.

Saludos cordiales

CPC y MI Juan Gabriel Muñoz López

twitter: @gabriel_fiscal

http://elcoachingdebolsillo.blogspot.com




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