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viernes, 8 de abril de 2011

Quo Vadis...

Amable lector:

Con motivo de las celebraciones espirituales de éstas fechas, me permití escribir el siguiente artículo esperando que sea de tu agrado.

¿Quo Vadis?

¿Haz escuchado este término y con mayor razón por éstas fechas?, pues bien, se trata de la pregunta que le hizo el apóstol Pedro a Nuestro Señor Jesucristo cuando éste se prestaba a regresar a Roma a ser crucificado por segunda vez al ver que Pedro huía de su encomienda recibida y trataba de abandonar la ciudad ante la matanza que el emperador Romano realizaba en esas épocas contra la naciente e incipiente religión Cristiana que derivo en lo que conocemos hoy como Católica.

Esta pregunta encierra un significado profundo que tiene que ver con el fiel compromiso hacia un objetivo planteado y/o fin encomendado, en la mayoría de los casos lo vinculamos al plano espiritual, pero también podemos enfocarlo a cada objetivo personal o profesional que nos empeñemos en conseguir.

Quo vadis en latín significa: ¿A donde vas Señor? y me he permitido darle un enfoque  profesional a éstas palabras (con todo el debido respeto que se merece la sagrada palabra), pues en algunos momentos de la vida, cuando nos enfrentamos a problemas serios o un estrés laboral intenso, es muy común que queramos "abandonar" el propósito para el cual nos entrenamos o dedicamos todos los días, en lugar de salir adelante con trabajo y dedicación. 

¿A donde vas Señor?... Es muy común escuchar resonar estas palabras en nuestro interior y más en los siguientes supuestos: Un conflicto laboral entre empleadores y empleados los cuáles no llegan a consensos y ven por el bien común, cuando en los matrimonios se tienen diferencias que se dejan "sanar" con el simple transcurso del tiempo, en lugar de un dialogo oportuno que fortalezca la unión familiar, una discusión estéril entre profesores y alumnos por establecer "posición" en la clase y pérdida de la relación de enseñanza- aprendizaje, en la elaboración de una reforma legal trascendental que es desechada por los intereses mezquinos de las fracciones partidistas de una nación, etcétera.

¿Quo Vadis? encierra el más alto compromiso de la persona misma, es un acto de Fe hacia nuestros valores más enconados como seres humanos, es una obligación moral ante la sociedad que deposita toda la confianza en las mentes más preparadas.  Reconozco que en la mayoría de las ocasiones la adversidad o el desanimo hace "flaquear" al cuerpo, sin embargo, mente y corazón deben ser fuertes para sacar adelante el objetivo particular para el cual cada uno de nosotros es destinado.

En esos momentos de debilidad debemos recordar las palabras ¿Quo Vadis? y la grandeza del significado que ellas conllevan, procuremos analizar nuestras fortalezas, seguramente serán más grandes que nuestras áreas de oportunidad, el éxito no radica en caer sino en tener el valor y el firme propósito de levantase y seguir adelante, el trabajo diario con dedicación rinde sus frutos en un plazo determinado, si día a día nos capacitamos; podremos adquirir habilidades que nos sacaran a flote cuando el barco pretenda hundirse. Transmitamos el conocimiento a las nuevas generaciones, pues ellas harán grandes cosas en un futuro por nuestra nación, y sobre todas las cosas; llevemos un mensaje de amor y solidaridad para los menos favorecidos.

Recuerda: ¿Quo Vadis?

Un fuerte abrazo y lo mejor de la vida para tí y tus seres queridos.

Con especial mención y afecto para Alfonso Reyes mi colega en twitter.

Muy atentamente

CPC y MI Juan Gabriel Muñoz López
Consultor Fiscal

viernes, 18 de marzo de 2011

Cadenas de valor, una opción para el crecimiento

Estimado lector:

¿Has escuchado alguna vez el término “Pepsi-Coquita”?, yo sí, esto sucedió en una sesión de colegas de profesión en una charla técnica. En esa ocasión me divertí de lo lindo por la ocurrencia del expositor del tema, pero ahora en estas épocas de crisis resulta muy trascendental esa “formula” de hacer negocios, ya que de eso depende que las organizaciones puedan seguir produciendo/vendiendo y generando ingresos.

Dicho lo anterior, la interrogante sería: ¿Qué es una cadena de valor?, una respuesta sencilla y sin tanto tecnicismo, es una opción muy práctica de llevar a cabo negocios en forma conjunta con personas u organizaciones con afinidad o complementación a lo que nosotros nos dedicamos, y en la cual, el fin primordial es el famoso ganar – ganarsin perder cada una de las partes su esencia.

Para ello, la cadena de valor –desde mi particular punto de vista- debe revestirse, entre otros; de los siguientes atributos:

1. Visión afín y compartida del entorno que rodea al servicio o bien a ofrecer.

2. Complementación de fortalezas y esfuerzos conjuntos.

3. Actitud de servicio integral.

4. Mejora en procesos de entrega y/o prestación de servicios y atención de clientes.

5. Mejora en precios, lo cual de entrada es una ventaja competitiva respecto de otros productores y/o prestadores de servicios.

6. División de ganancias (no olviden el famoso ganar –ganar y que la escoba barre para los dos lados).

Luego entonces esa famosa frase “Pepsi-coquita” aún y cuando puede evocarnos una idea de competencia frenética y cruel, la quiero encauzar dentro del enfoque de complementación, en donde cada uno de los servicios que ofrecemos al estar en “simbiosis” con otros, nos permiten sortear las dificultades financieras que se nos presenten en un momento determinado, por ejemplo: Si eres una empresa que se dedica a la venta de insumos, materia prima, etc., puedes llevar a cabo tu cadena de valor con empresas que se dediquen a la transportación o fletes, con ello darás una eficiencia en tus operaciones pues al no tener que “invertir”en equipo de transporte, tampoco te meterás en un área que tal vez no domines y que te lleve a perder la esencia de tu negocio.

Otro ejemplo de cadena de valor lo son las que llevan a cabo empresas de venta de Software administrativo (contabilidad, nóminas, etc.) con profesionistas que tengan la habilidad para el manejo y facilidad para transmitir el conocimiento y operatividad de ellos, por esta razón; ésta simbiosis puede resultar muy interesante de llevar a cabo, pues el margen de utilidad para las partes resultará muy atractivo por el bajo costo de inversión, así como tiempo de trabajo, seguramente bien administrado, dará trabajo para ambas partes por un periodo de tiempo prolongado (mientras prevalezca la esencia del ganar – ganar).

No quiero extenderme en el tema, seguramente la idea queda como punto de partida, para iniciar esta labor, podrán leer que la esencia de la cadena de valor es la de complementar nuestras fortalezas en nuestra Industria, comercio o prestación de servicios en el cual tengamos presencia, resulta trascendental que se comparta la filosofía del bien común, anteponiendo para ello, el profesionalismo, ética, trabajo en equipo, honestidad y otros valores que ayuden en el tema.

¡Inicien su cadena de valor!, adiós crisis…

CPC y MI Juan Gabriel Muñoz López


Twitter: @gabriel_fiscal